REFLEXIÓN PARA LOS QUE SE CONFORMAN CON UN AMOR MEDIOCRE

Esta reflexión le hará abrir los ojos a todos los que se conforman con un amor mediocre.

  • No puedo entender que finjas un amor que no existe, que pronuncies ‘te quieros’ vacíos, que regales besos huecos”.

reflexion

No, no me pidas que te entienda, porque no puedo. No puedo entender que te obligues a soportar a alguien que te saca de quicio y fusila tu autoestima sólo porque no te aguantes a ti mismo, a tu propia y valiosa soledad. Esta sociedad basada en cánones decadentes e inverosímiles nos ha hecho creer que la soledad la carga el diablo, y que por tanto hay que sentir pena de aquéllos que están “solos”. Te daré un consejo de parte de Jean-Paul Sartre: “Si te sientes solo cuando estás solo, entonces es que estás en mala compañía”.

No puedo entender que finjas un amor que no existe, que pronuncies “tequieros” vacíos, que regales besos huecos como si tu corazón fuese un mercadillo de segunda mano. El amor es una de las fuerzas más increíbles de esta extraña existencia humana; no admite imitaciones. Ve siempre a por el auténtico.

No puedo aprobar que decidas esperar a alguien que se apartó de tu camino, y que incluso te desvió a ti con esa fuerza de la gravedad que permitiste que ejerciera sobre tu vida, haciendo que giraras a su alrededor como un planeta resignado y frío, muy alejado de tu propio Sol. Yo también he luchado por personas que no lo merecían, ¿quién no lo ha hecho?; pero todo tiene un límite.

No me vuelvas a repetir que te conformas, que te rindes, que no puedes continuar. No vuelvas para decirme que te resignas a aceptar en tu vida todo aquello que te deja a medias, que te quita el brillo, que destiñe tus colores y le pone a tu sonrisa ese matiz de cordialidad fingida.

No comprendo que te mires al espejo y te desprecies. Eres todo lo que tienes seguro en esta vida. Eres tu estrella, tu faro en una noche cerrada, tu País de las Maravillas, tu tesoro pirata. Eres el amor de tu vida, independientemente de que alguien más te acompañe en el camino.

No puedo entender que no te cuides; que no te mires y sonrías; que no te grites “¡guapo!” antes de salir de casa cada día. Que no te mimes, que no te elijas a ti el primero. No puedo comprender que te mientas, que te tortures y no te seas honesto. No puedo entender que anules tu intuición y la censures, que la sustituyas por autocompasión y razonamientos que ni tú has logrado descifrar.

No entiendo esa costumbre insana de sentirte poco. Poco inteligente, poco atractivo, poco competente, poco en general. No entiendo que publiques tu vida en Facebook y te dediques constantemente a compararla con la de los demás, y sin embargo no seas capaz de demostrar a quienes realmente quieres cuánto darías por ellos.

Así que no me pidas que comprenda todo eso, porque es incomprensible.

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